INTRODUCCION

Con una altitud que no supera los 1.000 m, se puede definir como una inmensa llanura cálida y húmeda, pues ocupa la cuenca de la Amazonia. Suele dividirse en Selva alta y Selva baja, tomando el límite de los 500-600 m de altitud. La Selva alta es una prolongación de los valles yungas o yunkas de las estribaciones de la cordillera Oriental de los Andes. Los ríos que se abren al llano desde la cadena montañosa salvan las últimas resistencias en los llamados pongos o rápidos por los que atraviesan las alineaciones montañosas. La Selva baja es la llanura amazónica propiamente dicha. Junto a los ríos se distinguen las terrazas altas o alturas (hasta 50 m sobre el nivel del río), las restingas o terrazas bajas y las llanuras de inundación o tahuampas, con inundaciones frecuentes. Los caudalosos ríos disponen de numerosas islas fluviales. Son de curso cambiante, y en los brazos abandonados o qochas el indígena busca alimento para proveerse de proteínas animales en ausencia de ganadería. Los ríos son los ‘caminos que andan’, al decir de los locales, pues constituyen la vía de transporte por excelencia. Aunque domine el bosque lluvioso estratificado o en gradería, también hay sabana en el Urubamba, en las pampas de Sacramento o en el Gran Pajonal. Numerosos son los árboles útiles: cedro, aguano y caoba (ebanistería), incira (colorante), palo violeta (madera de gran belleza), numerosas especies de palmeras (sombreros, fibra, frutos, palmito, carpintería), castaño, caucho (hule) y jebe (goma elástica). La importancia que tiempo atrás tuvo la actividad maderera ha sido superada por el valor que han cobrado los yacimientos de petróleo (entre los ríos Corrientes y Pastaza, cerca de la frontera con Ecuador) y los placeres auríferos.

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